A pescar en río revuelto

12 de enero de 2019 | 3ª División | Antonio Carnerero

El Ciudad de Lucena buscará el triunfo ante un Écija Balompié (domingo, 16:15) en crisis por los impagos. Podría ser el último partido del equipo azulino en su historia

Partido trampa para el cuadro de Diego Caro frente al Écija Balompié, un rival que ve cómo peligran sus ochenta años de historia pero que en lo deportivo viene de sumar tres victorias consecutivas, dos de ellas ante rivales de la talla del Algeciras y Córdoba B y una más ante el colista Guadalcacín,  lo que lo han situado undécimo con treinta y un puntos, tres por encima del Ciudad de Lucena que es decimotercero con veintiocho puntos.

En el cuadro lucentino Caro pierde al lateral Manolo León y recupera al delantero Marwan en una plantilla que ha visto como Víctor Díaz se ha marchado al Loja, donde al parecer se le garantiza la titularidad. Cosa que el técnico villarrense no estaba dispuesto a garantizar entre otras cosas por respeto al resto de jugadores de su vestuario.

Con una convocatoria ajustada de dieciocho futbolistas, los celestes intentarán sumar los tres puntos en juego y pasar así la barrera de los treinta puntos. Durante la semana Diego Caro ha manifestado que “es un partido trampa por la situación del rival que no entrena con la regularidad necesaria, por la falta de cobro y por la incertidumbre de su continuidad, pero así estaban la semana pasada y ganaron en Córdoba”. Por otro lado, continuó Caro, subrayó que “la afición les va a llevar en volandas con su apoyo y esto hace que el jugador no se acuerde de lo físico”.

Debido a todo este trasfondo, los jugadores astigitanos barajaron durante la semana la posibilidad de no disputar el partido tras conocer que el presidente, Yung Gon Park, reconoció no tener solvencia económica para responder a los pagos pendientes. Finalmente, y ante el apoyo de la masa social decidieron jugar el partido.

El Écija Balompié, club con ochenta años de historia y con un palmarés importante -incluso con un paso por Segunda División-, ve cómo bajo la presidencia del coreano Yung Gon Park todo se puede ir al traste. Con una deuda de casi medio millón de euros y sin compradores en el horizonte, adeuda cinco meses a jugadores, cuerpo técnico y empleados más seguridad social. Hace varias semanas fue destituido el entrenador David Páez, al cual aún no se le ha finiquitado el contrato; y son ya varios los jugadores que se le han marchado. Esta misma semana Luisito ha abandonado el Municipal San Pablo, y todo hace pensar que no será el último. Con tal panorama, la afición ecijana se ha volcado y la directiva ha marcado unos precios de tres y un euro para acceder al partido. La recaudación será destinada íntegramente para jugadores y empleados y la expedición lucentina también pasará por taquilla para colaborar con la maltrecha situación del club.

En lo deportivo el Écija no podrá contar con el sancionado Santi Luque para un partido que dará comienzo a las 16:15 de la tarde en el Estadio Municipal San Pablo de Écija con arbitraje del ceutí Dris Hamed Amgait. Muchos se preguntan si será el último de la historia del Écija Balompié. Ojalá que no.



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