Las tareas pendientes de Enrique Martín

3 de octubre de 2019 | 2ª División B | Alejandro Balsera Rodríguez

Tras la dura derrota ante el filial hispalense, el entrenador cordobesista tiene sobre el papel arreglar los errores del equipo para disipar las dudas sobre su juego.

El 2-1 en contra en el Estadio Jesús Navas supuso la primera derrota de la temporada y la primera decepción. A la jornada 6, el cuadro andaluz se encuentra en novena posición con apenas nueve puntos, a siete del líder. Por lo tanto, además de una victoria ante el Cádiz B en la próxima jornada de liga, los de Enrique Martín no solo deben llevarse los tres puntos en su feudo, sino que el entrenador navarro tiene que poner solución a las dudas generadas con su juego que no acaban de dar buenos resultados pese a la plantilla de alto nivel de la que dispone:

Defensa de 5 que no convence.

La férrea zaga de las tres primeras jornadas ha pasado de ser una columna compacta a una vulnerable vértebra.  Aunque llevan una cifra de goles en contra en cierta medida aceptable, seis, la inseguridad y el desorden defensivo que destacó ante el Sevilla Atlético y el Yeclano y los despistes defensivos que afectaron al resultado ante el Badajoz o el Recreativo Granada son un quebradero de cabeza para un Enrique Martín que todavía no consigue tener una defensa titular fija.

Dicha situación está generando serias dudas respecto al sistema de cinco defensas que, aunque es una de las señas de identidad de los equipos del míster navarro, no está dando buenos resultados pues los carrileros no se sienten cómodos en defensa y no aportan lo suficiente en ataque y los tres zagueros continúan desubicados en cada partido que participan sin tener aún una titularidad segura.

Dependencia de Owusu en ataque.

El ataque no fluye como debería teniendo en cuenta la capacidad ofensiva de la que dispone el cuadro blanquiverde. Juanto Ortuño, Novaes, Owusu e incluso De Las Cuevas completan una parcelan ofensiva de gran nivel para la categoría. Sin embargo, desde la llegada de Owusu, el ataque cordobés se ha concentrado por completo en las botas del delantero ganés. De hecho, los últimos dos goles del conjunto andaluz han sido de Owusu, y el ataque de los últimos partidos se ha basado en su habilidad individual para driblar a los rivales.

 En las seis jornadas disputadas hasta la fecha, el Córdoba apenas ha anotado siete tantos mal repartidos. La tarea de Enrique Martín es adaptar la capacidad ofensiva de tal manera que no deba ser Owusu el que desatasque los partidos, sino que los centrocampistas tengan más aportación ofensiva y los goles se puedan repartir más equitativamente.

Dominio intermitente.

El Córdoba maneja el balón en El Arcángel y lo intenta controlar fuera de casa. Sin embargo, aunque la actitud de mantener la posesión los primeros minutos de partido es positiva, bien el desgaste físico o bien la tendencia por echarse atrás a defender, provocan una gran pérdida de control del partido y los rivales pasan a dominar al conjunto blanquiverde. Los impulsos ofensivos son el escudo de un Córdoba que pasa a disputar los encuentros con un dominio intermitente.

Mal estado de forma de varios jugadores.

Después de seis jornadas, hay varios señalados por su malestar físico. Uno de ellos es el veterano central Chus Herrero, que ha sido titular en todos los encuentros disputados y ha resultado ser uno de los damnificados, ya sea por el sistema de tres centrales o por el bajo nivel físico que presenta. Algo parecido le ocurre a la estrella De Las Cuevas, que desde que se lesionó en la jornada 3 no ha recuperado la forma y la sensación transmitida en los dos últimos partidos en los que ha participado es la de presentar bajo estado de forma inadmisible para uno de los pilares fundamentales del equipo. Otro zaguero señalado es Víctor Ruíz, que jugó de titular en la tercera jornada y tuvo que ser destituido por su notable cansancio y desgaste físico. Luego, cabe destacar la falta de minutos de otros componentes de la plantilla como Sebas Moyano, que conoce bien la categoría y aporta verticalidad y desborde; Zelu, que también conoce la Segunda B y aporta calidad en tres cuartos de campo; o Sebastián Castro, que aún no ha sido ni siquiera convocado.